
Cómo lograr el mejor resultado en sus productos textiles: La verdad sobre las lámparas UV de mercurio
Si usted dirige una línea de producción textil, conocerá bien los desafíos que eso implica. Puede tener el tinte perfecto o un diseño impresionante, pero si este no se fija de inmediato, todo se vuelve un desastre. Aquí es donde entran en juego nuestras lámparas UV de mercurio. No son simplemente “luces”; son la herramienta que permite que las tintas y recubrimientos se fijen al tejido en el momento en que entran en contacto con él.
¿Cómo funciona realmente este proceso?
Dentro de estas lámparas, el vapor de mercurio es quien realiza el trabajo duro. Cuando llega la electricidad, se genera un arco de alta intensidad que emite un tipo específico de radiación UV. Esta energía hace que las sustancias químicas presentes en las tintas se unan de inmediato.
Pero aquí está el detalle importante: la velocidad es clave. Si aumenta la velocidad de movimiento del telar, pero las lámparas no tienen suficiente potencia para mantener ese ritmo, tendrá problemas. El resultado será un tejido pegajoso, que se pega al intentar doblarlo. Es muy difícil solucionar este problema.
¿Dónde son realmente útiles estas lámparas?
Podrá ver cómo funcionan estas lámparas en varios lugares:
*Impresión digital: Evitan que la tinta se escape. Punto.
Recubrimientos especiales: Cuando se añaden sustancias repelentes al agua o retardantes de llama, es necesario que estos se fijen rápidamente, para que el tejido siga siendo transpirable y no se vuelva rígido.
Impresión serigráfica: Para tejidos gruesos, como el denim o el lino, se necesita la potencia de las lámparas de mercurio para que la tinta se fije completamente.
Las desventajas (porque nada es perfecto)
El problema es que estas lámparas se calientan mucho. Además de los rayos UV, también emiten calor infrarrojo. Si se utiliza demasiada potencia para acelerar la producción, es posible dañar el tejido. Esto es especialmente cierto en el caso de los materiales sintéticos como el poliéster, que pueden derretirse o deformarse si se calientan demasiado.
Para evitar esto, recomendamos usar un sistema de refrigeración o colocar las lámparas a una distancia adecuada del tejido. Se trata de encontrar el equilibrio perfecto.
¿Un último consejo? Vigile el tiempo de uso de las lámparas. Estas no siempre dejan de funcionar de repente. Con el tiempo, pierden su eficacia. Puede que no note que la intensidad de los rayos UV disminuye, pero sí se notará en la velocidad de curado de las tintas. Cambie las lámparas según su tiempo de uso, para no descubrir tarde que la tinta no se está fijando correctamente.