
Cómo funciona realmente la tecnología UV en una fábrica textil
La mayoría de las personas piensan que las lámparas UV se usan únicamente para desinfectar las manos o curar uñas. Pero ¿en una fábrica textil? Allí son realmente indispensables. Las utilizamos para todo: desde limpiar las fibras crudas hasta asegurarnos de que los diseños impresos no se borren en cuanto llegan al rollo de tela.
La “magia” detrás de la luz
Así es como funciona realmente. Básicamente, utilizamos dos tipos diferentes de luz.
Primero, está la luz UV-C. Esta es la encargada de limpiar las fibras; destruye el ADN de los microbios presentes en ellas, evitando así que la contaminación se propague en la tela.
Luego están las luces UV-A y UV-B. Aquí es donde ocurre la verdadera reacción química. Cuando utilizamos tintas o recubrimientos que se curan con luz UV, esta provoca una reacción que convierte el líquido en sólido… ¡de forma instantánea!
Ya no hay necesidad de esperar a que los hornos de secado termicón trabajen. Todo sucede al instante.
Los compromisos (porque nada es perfecto)
Instalar estas lámparas no es tan sencillo como “conectarlas y listo”. Hay que tener en cuenta la cantidad de energía necesaria.
Las lámparas de alta potencia son buenas, ya que permiten que la línea de producción funcione más rápido. Pero se calientan mucho. Si se colocan demasiadas lámparas juntas sin un sistema de enfriamiento adecuado, se puede dañar la tela o incluso quemar las lámparas mismas.
Por lo general, determinamos cómo configurarlas según la velocidad del transportador y cuánta energía necesita la tela para curarse correctamente.
Dónde se pueden encontrar estas lámparas
Se pueden encontrar en varias etapas del proceso de producción:
En la fase inicial: Para limpiar las fibras y trabajar con un material limpio.
Durante laimpresión: Es crucial en el caso del poliéster y el nailon. La luz UV fija la tinta digital en su lugar, evitando manchas o borrones.
En la fase final: Se utilizan para añadir recubrimientos especiales, como aquellos que hacen que la tela sea repelente al agua o ignífuga, sin necesidad de un proceso de secado complicado.
Si aún utilizas secadores térmicos anticuados, cambiarlos por lámparas UV te ahorrará mucho espacio y reducirá tu factura eléctrica.
Un consejo: verifica primero tus paneles eléctricos. Estas lámparas consumen mucha energía. Si la tensión disminuye, la eficacia de las lámparas también disminuye. Y créeme, no hay nada peor que tener telas que se pegan entre sí y arruinan todo lo que tocan.